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Chimeneas industriales mexicanas/ Mexican industrial chimneys

Posted in Articulo, chimenea industrial, Congresos, Construcción, Videos with tags , , , , , , , , on 1 febrero, 2016 by bloggracia

A partir de hoy voy a colgar algunos artículos donde se habla de chimeneas, que a su vez, hacen referencia a mi trabajo en la bibliografía.

Comienzo con el de Adriana Uribe de Morelos (México), donde a las chimeneas industriales de ladrillo de los ingenios azucareros se las llama chacuacos. Ha sido publicado en las Actas del IX Congreso Nacional y I Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción que se celebró en Segovia del 13 al 17 de octubre de 2015.

Adriana Uribe Mexico chacuacos

From today, I will upload some papers about industrial brick chimneys, which refer indeed to my work.

I start with the Adriana Uribe´s one, from Morelos (Mexico), where sugarmill brick smokestack are called chacuaco. It has been published in the Proceedings of the Ninth National Congress and First International Congress of Hispanic American Construction History held in Segovia from 13 to 17 October 2015.

Here you can see the inner of one of these chacuacos

Mirando hacia arriba/ Facing upwards

Posted in Articulo, chimenea industrial, Lugares, Paisaje industrial, Patrimonio industrial with tags , , , , , on 26 enero, 2016 by bloggracia

Quizás esta es una semana de reflexión en el blog, pero no puedo dejar de mostrar este artículo de Isidro Pérez López aparecido el 23 de enero de 2016 en el diario La Opinión de Murcia.

Mirando hacia arriba_artículo de Isidro Pérez López en La Opinión de Murcia_

  La ignorancia no es un impedimento para el aprendizaje, ni mucho menos, la falta de conocimiento es la premisa necesaria para poder aprender. La barrera insalvable que incapacita a su poseedor es la soberbia. Creer que nadie puede enseñarte nada nuevo provoca, como mínimo, estancamiento intelectual e incompetencia. Por tanto las únicas posibles herramientas de actuación con las que cuentan los atrapados por la suficiencia son los prejuicios.

La ausencia de una conciencia crítica basada en el detenido raciocinio y la aplicación de juicios previos no contrastados produce, sin duda, pobreza en la diversidad de la expresión cultural. La repetición continua de un concepto equivocado no lo transforma en correcto, aunque sí que suele servir para que una mayoría, poco reflexiva, lo adopte como propio y lo añada a sus valores. El hartazgo repetitivo de las bondades de la huera producción artística puede provocar el éxito momentáneo, pero a la larga se consigue un pobre legado que hunde en la mediocridad al patrimonio cultural.

Por otro lado es fácil hacer caso de los que se vanaglorian de sus propias acciones, de los que cuando necesitan ir a algún sitio tienen que llamar a dos taxis, uno para ellos y otro para sus egos. Aquellos que, aunque se consideren ateos, son receptores de un, podemos denominarlo, ‘Espíritu Santo’, consiguiendo de esta manera criterios superiores al resto de la humanidad, eso sí, sin tener que realizar el humano esfuerzo del aprendizaje. Aquellos que sentencian cada vez que opina de los temas más variopintos, como si por nacimiento adquirieran las capacidades y conocimientos de miembro del Tribunal Supremo, o el internacional de La Haya mismo. Aquellos que hablan con tanta seguridad de poseer la razón, que a los que saben algo los hacen dudar y a los que no saben los hacen creer.

En un mundo en el que se ha instalado la relatividad perpetua, un mundo en el que ha desaparecido, lo que podríamos denominar el punto (0.0.0) de un hipotético sistema cartesiano, nos sumergimos en la duda. Abriendo, de esta manera, la puerta a los oportunistas, que amparados en la desaparición de la objetividad, se abren paso a codazos y atrevimiento exento de escrúpulos, para vender humo cultural. Mientras tanto, perplejos, podemos observar la desaparición de patrimonio cultural, debido a la falta de interés consecuencia de la actividad de los tahúres culturales que copan la supuesta supremacía intelectual.

No hay que esperar a que algo desaparezca para valorarlo. El patrimonio arqueológico de carácter industrial, factorías de garum, curtidurías, bodegas…, son hoy valores dignos de estudio y protección, pasando a formar parte de nuestros bienes de mayor interés histórico. Lo que olvidamos es que en su día eran sólo unas instalaciones productivas sin ningún otro tipo de provecho. Cartagena, ciudad portuaria, minera e industrial, posee todavía instalaciones fabriles que, si bien hoy en día puede parecer que carecen de valor histórico, en un futuro demostrarán qué tipo de ciudad era, como vivían los Cartageneros del siglo XX, y posiblemente podrán ayudar a esas nuevas generaciones futuras a entenderse a sí mismos.

La chimenea de Peñarroya, perdido ya su valor industrial, es un ejemplo de patrimonio cultural íntimamente unido a la memoria histórica de todos los cartageneros. Sus cien metros de altura es el recuerdo de un apasionante pasado. Pasado en el que la economía de la comarca se basaba en la actividad portuaria, la transformación de minerales, la industria petroquímica, el comercio, la pesca y la tradición castrense. Es necesaria la promoción de la conservación del patrimonio industrial, aunque hoy pueda parecer carente de valor cultural, sin duda cuenta en Cartagena y su entorno con elementos muy singulares, evidentemente digno de conservación, debiendo ser una indudable apuesta por el futuro.

Hoy en día no apreciamos el valor estético de una central térmica en Escombreras, que es considerada como una simple instalación técnica, aunque en un futuro podría considerarse como una catedral de la tecnología pasada, o una nave industrial en desuso a los pies del monte de San Julián, visto hoy como un vertedero y foco de suciedad. Pero estos espacios abandonados podrían ser reciclados en centros culturales y artísticos, asegurando la permanencia de estos particulares elementos.

Las dimensiones culturales de un pueblo se miden en la capacidad de creación artística, al igual que en la capacidad de protección de su patrimonio cultural. «No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir». Anatole France (Anatole François Thibault), Premio Nobel de literatura. Por tanto apoyémonos en nuestro pasado para crear el mejor de los futuros posibles, ya que olvidar lo que fuimos ayer amputa el mañana

Chimenea de Peñarroya.

magen aparecida en la noticia. Autor/Credit: F.G.P.

 

 

Perhaps this is a week of reflection on the blog, but I can not stop showing this article Isidro Perez Lopez appeared on January 23, 2016 in the newspaper La Opinion de Murcia.

A brief abstract:

Do not wait something disappears to value it . The archaeological industrial heritage is worthy of study and protection, becoming part of our property‘s main historical attractions. What we forget is that once production facilities were just no other benefit. Cartagena, a port city, mining and industry, still owns manufacturing facilities that although today may seem lacking historical value, but it will show in the future what kind of city it was, as Cartageneros lived in the twentieth century, and possibly may help these new future generations to understand themselves.

The cultural dimensions of people is measured in the ability of artistic creation, as well as the ability to protect their cultural heritage. Do not lose anything from the past. Only with the past, the future is formedAnatole France (Anatole François Thibault), Nobel Prize for literature. So let’s support our past to create the best possible future.

La evidencia del derribo: el derribo de la evidencia/ The evidence of the demolition: demolition of evidence

Posted in Articulo, Derribo, Educación, Patrimonio industrial, Reflexión with tags , , , , , , , on 25 enero, 2016 by bloggracia

Ayer, 24 de enero de 2016, salió publicado en el periódico Las Provincias un artículo mío sobre la educación en patrimonio, que os transcribo aquí.

LA EVIDENCIA DEL DERRIBO: EL DERRIBO DE LA EVIDENCIA

por Gracia López Patiño

El apellido que tan majestuosa y orgullosamente exhibió durante décadas escrito en azulejo vidriado sobre su fuste fue causa de su destino, la gloria, anunciando en la lontananza la fabricación del material que presta fama al lugar de enclave; el declive, premeditado derribo en una mañana de próximo y sofocante estío. La manisera chimenea industrial de ladrillo erigida a finales de la década de los cuarenta ya no podrá contarse entre los más elegantes y delicados ejemplos de arquitectura del humo de nuestra Comunidad.

Buscar solo la culpabilidad en la avaricia, en la ansiada recalificación de terrenos, en la abultada saca producto de una venta inmobiliaria no es suficiente. Una “avanzada” reforma en la ley de Patrimonio Cultural Valenciano queda corta en su avance, una fecha arbitraria, la de 1940, tropieza con la protección de chimeneas. La justicia tiene su aval, las pruebas presentadas marcan el dictamen. Un profesional firma la sentencia. El propietario ejecuta el derribo.

Es el relato de una muerte anunciada, la sensación de que cuando el caso llega al experto tiene los días contados. Por más medidas que se hayan tomado por parte de técnicos, de voluntades y acuerdos políticos, no ha sido suficiente. Ya nunca más reflejará el sol sobre Azulejos Tovar.

No era este el caso, la chimenea se encontraba junto a la nave industrial a la cual un día le fue de utilidad, pero existen numerosos ejemplares de fustes valencianos, la mayoría despojados de su entorno fabril, única evidencia de un derribo masivo que habría que revisar. Esta vez, a pesar de la ínfima superficie que ocupa en relación a su presencia, le ha tocado el turno al derribo de la evidencia. Y cuando hablo de derribo no me refiero únicamente a la demolición del elemento construido. Actuaciones incorrectas pueden enmascarar las características de la construcción, despojarlas de la información que transmiten. Y con ello la pérdida de la pieza propiamente dicha, a pesar de la presencia de la misma.

No corren mejor suerte los citados entornos fabriles, las naves, los talleres. Lugares que han quedado agazapados en la urbe, que la burbuja inmobiliaria se ha encargado de engullir elevando el valor del suelo que ocupaban. O simplemente, lugares abandonados que han sido reocupados y que no interesa mostrar en el escenario urbanita.

El patrimonio es nuestra herencia, pero además, el patrimonio industrial es nuestro legado más próximo, aquel que refleja la evolución más vertiginosa de la Historia. Es nuestro libro abierto, de historia social y económica, de etnografía, de antropología. ¿Por qué nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos imágenes de la quema de libros en papel practicada por la Inquisición? Estos libros construidos son más voluminosos y hay que seguir aprendiendo de sus páginas, precisamente para evitar que hechos tan aberrantes vuelvan a ocurrir. La protección de ese patrimonio debería estar fuera de la política. Sentar unas bases consensuadas y practicar todos. Las fechas en las leyes están reñidas con los valores

En los medios de comunicación y redes sociales nos topamos a menudo con preguntas sobre la educación en valores, si la educación se aprende en casa o en el colegio. Los que nos preocupamos por el patrimonio y, en especial, por el industrial, nos preguntamos por esa educación patrimonial, la que no despierta dudas sobre desde qué momento o en qué lugar ha de ser impartida. El respeto, base de cualquier tipo de educación, se aprende con el ejemplo y, lógicamente, todos somos escaparate de todos. No hay un lugar exclusivo dispuesto para ello, ni siquiera individuos anónimos, el espejo que refleja proviene de la calle, también de organizaciones, asociaciones, ayuntamientos, gobiernos… Impliquémonos todos, todos contribuimos a que, una vez más, el refrán “entre todos la mataron y ella sola se murió” se torne realidad.

El camino es largo, pero para algunos ya ha comenzado. Este curso, un colegio de Valencia, el CEIP Federico García Lorca tiene una misión, dará a conocer el patrimonio industrial a los más pequeños a través de las actividades a realizar en el centro que girarán en torno a esta temática, desde las excursiones, hasta la falla, pasando por las manualidades y talleres. Todo aquello que se conoce podrá ser amado y, por tanto, respetado.

Texto aparecido en Las Provincias, 24 enero 2016

Texto aparecido en Las Provincias, 24 enero 2016

Yesterday, January 24, 2016, an article of mine about education in heritage, which I transcribe here. was published in the newspaper Las Provincias .

The article tells, in poetic form, how one of the most beautiful examples of industrial brick chimney tiles that existed in the Valencian Community has been shot down . Despite political and technical attempts to keep it standing, there is a law that does not have the breadth of protection. And the owners themselves have decided to demolish it. It not only happens with smokestacks, also with other industrial heritage, which is our inheritance of the past. Respect for heritage must be the task of all individuals, organizations and governments. A school of Valencia has been given as an example to promote and raise awareness of the industrial heritage.

Arte e Industria Valenciano: Chimeneas Industriales de ladrillo en la comarca de L´Horta Sud/ Valencian art and industry: Industrial Chimneys of brickmasonry at l´Horta Sud (Valencia)

Posted in Articulo, chimenea industrial, Paisaje industrial, Patrimonio industrial with tags , , , on 9 junio, 2014 by bloggracia

Un nuevo artículo de la autora de este blog, sobre chimeneas industriales de ladrillo, aparecido en la revista digital de la Real Academia de la Cultura Valenciana, que viene a complementar la conferencia impartida el pasado 8 de mayo de 2014 en el Museo de Historia de Valencia

 

http://www.racv.es/es/racv_digital/arte-e-industria-valenciano-chimeneas-industriales-de-ladrillo-en-la-comarca-de-lhorta-sud

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Motor de riego Santa Ana. Catarroja (Valencia). Autor: (c) Gracia López

A new paper, in Spanish,  focussed on industrial chimneys of brickmasonry.

 

http://www.racv.es/es/racv_digital/arte-e-industria-valenciano-chimeneas-industriales-de-ladrillo-en-la-comarca-de-lhorta-sud

Hitos en la urbe, torres en el campo/Landmarks in urbe, towers in the field

Posted in Articulo with tags , on 10 mayo, 2014 by bloggracia

Artículo aparecido hoy, sábado 10 de mayo de 2014, en el periódico Las Provincias
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HITOS EN LA URBE, TORRES EN EL CAMPO

por Gracia López Patiño

Cuando nos desplazamos por nuestra ciudad nos tropezamos, a veces, en mitad de una calle, en medio de una plaza o jardín, abrigadas con viviendas residenciales alrededor, con esbeltas e imponentes construcciones que un día humeaban por encima del horizonte urbano. Son las chimeneas industriales construidas en ladrillo. Para algunos pasan desapercibidas, para otros, los menos, son un hito urbano.

Esos monumentos aislados, símbolo indudable del desarrollo industrial, fuera de las disquisiciones literarias de si hubo o no Revolución Industrial en nuestras tierras valencianas, aparecen como figuras preponderantes fuera de su entorno originario. El conjunto industrial ha sido parcial o totalmente derribado manteniendo, tal vez como muestra de su poder figurativo, la altiva chimenea, que no deja entrever qué tipo de proceso era el que allí se llevaba a cabo, pero sí  que se trataba de un proceso industrial.

Saliendo de la gran urbe hacia el sur, la huerta vuelve a mostrarnos ese salpicado de agujas sobre un suave tapiz verde. Tras una observación cercana, la realidad nos escupe una chimenea que, las más de las veces, está adosada a otra edificación que alberga un motor de riego, e incluso una blanca e impóluta residencia que evoca imágenes de comienzos del siglo pasado.

La configuración de ambas chimeneas, la urbana y la rural, difiere en cuanto a proporciones se refiere, sin embargo, en este último caso, la chimenea no se encuentra descontextualizada del entorno. Las preguntas surgen entonces: ¿Qué diferencia hay entre una y otra? ¿Por qué la chimenea urbana es protegida mientras que el resto del conjunto fabril es desmantelado? ¿Qué sentido tiene?

El desarrollo urbanístico de los diferentes ensanches fue el desencadenante de una primera fase de derribos de todas aquellas fábricas dispuestas fuera de la ciudad, arrastradas por las quejas de los habitantes y las consecuentes leyes higienistas de la época. La disponibilidad de los solares era primordial. Poco a poco, hasta llegar a nuestros días, la imparable carrera inmobiliaria y el valor del suelo adquirido, han hecho que, la chimenea, elemento que ocupa un espacio mínimo de terreno en planta, sea mantenida, en connivencia con las leyes proteccionistas para este elemento del patrimonio industrial.

No es utopía plantear casos como el la restauración integral del conjunto del Rajolar Bauset, construido en la segunda década del siglo XX, donde chimenea y horno Hoffman se han convertido en reclamo de visitantes al Museu de la Rajoleria, que alberga la memoria de Paiporta, entre la cual destaca la del oficio de ladrillero. Sin embargo, no es necesario, ni conveniente, que toda fábrica industrial sea dedicada a fábrica cultural de paso. Un uso mayoritario (desgraciadamente los museos todavía no son visitados por una amplia mayoría de la población) albergaría la esperanza de que la valorización del patrimonio industrial, entre el que se encontrarían las chimeneas de ladrillo, ahondaría más cotidianamente, evitando procesos de deterioro como el generalizado graffiti sobre la superficie del ladrillo cerámico.

A la espera de grandes proyectos, y sin cese en la lucha, habremos de contentarnos con lo conseguido y fomentar su puesta en valor con pequeños proyectos que, al menos, nos ayuden a entender y clarificar el por qué de semejantes obeliscos de ladrillo, aunque sea con un sencilla señalética y unas palabras al respecto.

 

Article appeared today, Saturday May 10, 2014, in the newspaper Las Provincias

LANDMARKS IN URBE, TOWERS IN THE FIELD

by Gracia López Patiño

When we move our city we sometimes stumbled in the middle of a street, in the middle of a square or garden, sheltered by residential houses around, with slender and imposing buildings that one day smoked over the city skyline. Industrial chimneys are built of brick. Unnoticed for some, urban landmarks for a few.

These independent monuments, undoubtly symbol of industrial development, outside literary disquisitions on whether or not there was Industrial Revolution in our Valencian land,  appear as predominant figures outside their native environment. The industrial complex has been partially or totally demolished keeping, perhaps as a sign of its figurative power, the haughty chimney that hides what was the process that took place there, though it was an industrial process.

Leaving the big city to the south, the garden again shows that dotted needle on a soft green carpet. After a close observation, the chimney , most of the time, is attached to another building that houses a motor irrigation, and even a white and pristine residence that evokes images of early last century.

The configuration of both chimneys, urban and rural, differs in proportions, however, in the latter case, the chimney is not discontextualized from its environment. The questions then arise: What is the difference between them? Why urban chimney is protected while the rest of the factory complex is dismantled? What’s the point?

The urban development of the various extensions was the trigger for the first phase of demolition of all those factories out of town willing , led away by the complaints of the citizens and the consequent hygienists era laws. The availability of solar was of maximum importance. Little by little, until the present day, the unstoppable real estate career and the value of land acquired, have made the chimney is maintained, as it is an element that occupies minimal space of ground plan, in collusion with protectionist laws for this element of industrial heritage.

It is not utopia to raise the comprehensive restoration of the kiln of Bauset, built in the second decade of the twentieth century, where Hoffman kiln and chimney have become demanding visitors to the Museum of Rajoleria, home of Paiporta memory, among which highlights the trade of brickmaker. However, it is not necessary, nor desirable, that all industrial factory is dedicated to cultural fabric of way. A majority use (unfortunately museums are not yet visited by a large majority of the population) would house the hope that the recovery of industrial heritage, the brick chimneys as examples, would deepen more daily, avoiding deterioration processes such as graffiti widespread on the surface of ceramic bricks.

Waiting for big projects without cease in the fight, we must be content with the achievements and promote its value with small projects, at least, that help us to understand and clarify the reason of construction of these obelisks brick, either with a simple signage and a few words about it.

Catedrales de una religión industrial

Posted in Articulo, Patrimonio industrial, Reflexión with tags , on 9 abril, 2014 by bloggracia

Artículo del diario El país, fecha: 30 marzo 2014

Escrito por Daniel Verdú.

Una iglesia y cuatro casas alrededor. A veces una escuela y también un cuartel. Así se organizó durante mucho tiempo la vida social de las comunidades, los núcleos urbanos que constituían pueblos o ciudades. La llegada de la Revolución Industrial, sin embargo, convirtió el trabajo y a sus nuevas catedrales en epicentro urbanístico de lo doméstico. El empeño y el éxito arquitectónico en la construcción de fábricas en España en los últimos 150 años ha sido muy heterogéneo. Pero en la mayoría de casos configura el relato social y tecnológico de un periodo de la historia en que la vida y los métodos de producción dieron un giro copernicano. Hoy muchos espacios que se han conservado intactos —“las bellas durmientes”, como dicen los expertos—, esperan la ejecución de un crimen perfecto, la mayoría de veces, planeado en los años de especulación inmobiliaria.

El patrimonio industrial es esa valiosa e incómoda herencia que a menudo ni Administraciones ni particulares desearían haber recibido. Sobre todo el más reciente: fábricas desprotegidas y contempladas por la ciudadanía como una mancha anacrónica en el paisaje moderno. Sucede ahora con el conjunto racionalista de Clesa en Madrid, obra de Alejandro de la Sota, considerada por los expertos como una joya del patrimonio, que aguarda estos días la licencia de demolición. O Averly, una magnífica villa factoría en Zaragoza de 1855 —la única fundición de España que hasta hace poco más de un año todavía funcionaba—, que se ha vendido a una constructora para derribarla y construir viviendas. Algo parecido a lo que les sucede a la fábrica de Bombas Gens (cuya nave principal arrasó un incendio) o a La Ceramo, ambas en Valencia, sumidas en un deterioro sin remedio. Todas son joyas del patrimonio industrial. Pero el precio del solar que ocupan impide apreciar el valor de lo que cuentan.

España, según los expertos consultados, mantiene un atraso insalvable respecto a países como Alemania (con magníficos ejemplos como la Cuenca del Ruhr) o Reino Unido. Sucede principalmente en el sur de Europa, donde la enorme riqueza cultural de otros ámbitos del patrimonio ha eclipsado al legado industrial.

Pese al enorme esfuerzo que se hizo con el Plan Nacional de Patrimonio Industrial y la catalogación de 100 elementos históricos que debían protegerse, la descoordinación con las Administraciones locales y la falta de presupuesto hace que parte de la vigilancia de este acervo arquitectónico recaiga en movimientos ciudadanos (como ADUPEPA, la asociación aragonesa que lucha por el patrimonio) o expertos como Diana Sánchez Mustieles, doctora en Arquitectura y autora del blog http://patrindustrialquitectonico.blogspot.com.es. Una de sus últimas denuncias ha sido la del complejo Averly, catalogado en el Plan Nacional, pero con protección únicamente en la parte de la vivienda. “Arquitectónicamente tiene mucho valor. Ese es el problema de que quieran derribar parte. En España muchas veces se dedican a mantener chimeneas y se descontextualiza el complejo”, explica.

Vapor Aymerich, en Terrassa, sede del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña. / Cristóbal Castro

La Ley de Patrimonio Histórico española no reconoce su variante industrial. Y cuando esos edificios quedan desprotegidos, el único remedio es que su dueño pelee para lograr su relevancia local o declararlos Bien de Interés Cultural (BIC). En la mayoría de casos, los propietarios evitan hacerlo para no renunciar a la millonaria venta del solar, como sucedió con Averly. “Por eso los nuevos usos deben ser rentables. De forma privada o pública. Ahora mismo las Administraciones no tienen dinero, pero los privados pueden recuperar estos espacios para nuevos usos, incluyendo viviendas. En Viena, por ejemplo, hay un conjunto de gasómetros donde hay pisos, un centro comercial y oficinas. Se puede hacer de todo. Incluso darle a esa entidad privada opciones para que recupere ese bien. Hoy por hoy conseguir un solar y edificar viviendas es ridículo. Lo que hay que hacer es rehabilitar y dar uso a los edificios abandonados”, insiste Sánchez.

Algo así se ha hecho en la fábrica El Águila en Madrid, donde ahora hay un archivo y biblioteca; en la Tabacalera de Valencia, convertida en edificio municipal, o en la de Sevilla, que es una universidad o la fábrica Vapor Aymerich, en Terrassa, hoy sede del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña. En el País Vasco, una de las comunidades que junto a Cataluña más cuidado tiene con esta herencia, se hallan la antigua fábrica de harina La Ceres, hoy un edificio de viviendas, o los altos hornos de Vizcaya. En Europa brillan la antigua fábrica de acero Belval, en Luxemburgo, una ciudad de la ciencia y la innovación. O la mina Zollverein, en Essen, catalogada como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El movimiento por la recuperación de este tipo de arquitectura —y de paisaje— surgió en los años setenta, cuando los procesos de reconversión industrial comienzan a eliminar décadas de historia con la piqueta. Sucedió en Reino Unido primero, cuando se derribaron grandes catedrales de la Revolución Industrial. Y poco a poco surgieron entidades internacionales como TICCIH (nacida en Reino Unido), que en España, donde el movimiento caló 10 años después, está presidida por Miguel Ángel Álvarez Areces. “Es un testimonio de lo cotidiano, es historia de nuestros antepasados y de la época contemporánea. Eran las ilusiones, los fracasos, las alegrías de las personas. Su vida. Pero 30 años después de que surgieran estos movimientos, se sigue destruyendo patrimonio, aunque hoy esté reconocido. Todavía ni las Administraciones públicas ni los propietarios reconocen que tiene un valor similar a los castillos, iglesias… Mientras a nadie se le ocurriría tocar las Pirámides de Egipto, se deja caer en el deterioro irreparable una fábrica como Averly, con más de 100 años de antigüedad y que concentra toda la historia industrial de España”, explica este reconocido experto.

La antigua fundición Averly, en Zaragoza. / David Asensio

Algunos lugares que fueron emblema de la Revolución Industrial, como Málaga, han perdido el rastro de aquella historia. Eusebi Casanelles, presidente vitalicio de la Comisión Internacional de Patrimonio Industrial, recuerda el caso contrario del barrio barcelonés del Poble Nou y la importancia histórica —a la altura de los cambios del neolítico, dice— de aquel periodo: “Hubo una lucha sobre qué preservar. Muchos fueron reutilizados, otros son solo chimeneas. Pero es importante que la gente cuando pasee vea unos elementos y se pregunte qué había ahí. Pueblo Nuevo era el Manchester de España. De la misma manera que se conserva el románico, nuestra obligación es hacer lo mismo con esto”.

Porque más allá del edificio, los expertos insisten en preservar su entorno y algunas de las huellas del proceso de producción que contienen todavía. Proponen una mezcla de usos rentable para el propietario, pero que permita entender el pasado. “El patrimonio industrial ayuda a explicar la historia reciente. La fábrica nunca está aislada. Es el centro de algo: viviendas, economato, escuelas, ferrocarril, un puerto… Hay todo un conjunto alrededor”, explica Alberto Humanes, quien fue arquitecto del Ministerio de Cultura y coordinador del Plan Nacional de Patrimonio Industrial entre 2001 y 2012. Un proyecto pionero, aunque se topase con problemas como la falta de iniciativas económicas o el desinterés absoluto de la mayoría de comunidades autónomas por aplicarlo. Casos como el Molinar de Alcoy (en ruinas), que la Comunidad Valenciana se negó a proteger, o los altos hornos de Marbella ilustran ese desprecio.

En 2015 se celebrará el Año del Patrimonio Industrial en Europa. Muchos de los edificios en liza estos días probablemente ya se habrán derribado.

Chimeneas en Buenos Aires /Buenos Aires chimneys

Posted in Articulo, Blog, chimenea industrial with tags , , on 26 agosto, 2012 by bloggracia

Invito a los lectores de este blog a dirigirse a este post de un blog de arquitectura. En él se pueden ver láminas de las elegantes y ornamentadas chimeneas de Buenos Aires, con un uso curiosos, ventilación de las cloacas de la ciudad de Buenos Aires.

An invitation to an interesting post in Spanish about chimneys in Buenos Aires (Argentina). Colourful plates for a non common use: sewage network ventilation

Más información/ More information:

http://www.clarin.com/arq/urbano/Misteriosas-chimeneas-sale-humo_0_755924515.html

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