Hitos en la urbe, torres en el campo/Landmarks in urbe, towers in the field

Artículo aparecido hoy, sábado 10 de mayo de 2014, en el periódico Las Provincias
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HITOS EN LA URBE, TORRES EN EL CAMPO

por Gracia López Patiño

Cuando nos desplazamos por nuestra ciudad nos tropezamos, a veces, en mitad de una calle, en medio de una plaza o jardín, abrigadas con viviendas residenciales alrededor, con esbeltas e imponentes construcciones que un día humeaban por encima del horizonte urbano. Son las chimeneas industriales construidas en ladrillo. Para algunos pasan desapercibidas, para otros, los menos, son un hito urbano.

Esos monumentos aislados, símbolo indudable del desarrollo industrial, fuera de las disquisiciones literarias de si hubo o no Revolución Industrial en nuestras tierras valencianas, aparecen como figuras preponderantes fuera de su entorno originario. El conjunto industrial ha sido parcial o totalmente derribado manteniendo, tal vez como muestra de su poder figurativo, la altiva chimenea, que no deja entrever qué tipo de proceso era el que allí se llevaba a cabo, pero sí  que se trataba de un proceso industrial.

Saliendo de la gran urbe hacia el sur, la huerta vuelve a mostrarnos ese salpicado de agujas sobre un suave tapiz verde. Tras una observación cercana, la realidad nos escupe una chimenea que, las más de las veces, está adosada a otra edificación que alberga un motor de riego, e incluso una blanca e impóluta residencia que evoca imágenes de comienzos del siglo pasado.

La configuración de ambas chimeneas, la urbana y la rural, difiere en cuanto a proporciones se refiere, sin embargo, en este último caso, la chimenea no se encuentra descontextualizada del entorno. Las preguntas surgen entonces: ¿Qué diferencia hay entre una y otra? ¿Por qué la chimenea urbana es protegida mientras que el resto del conjunto fabril es desmantelado? ¿Qué sentido tiene?

El desarrollo urbanístico de los diferentes ensanches fue el desencadenante de una primera fase de derribos de todas aquellas fábricas dispuestas fuera de la ciudad, arrastradas por las quejas de los habitantes y las consecuentes leyes higienistas de la época. La disponibilidad de los solares era primordial. Poco a poco, hasta llegar a nuestros días, la imparable carrera inmobiliaria y el valor del suelo adquirido, han hecho que, la chimenea, elemento que ocupa un espacio mínimo de terreno en planta, sea mantenida, en connivencia con las leyes proteccionistas para este elemento del patrimonio industrial.

No es utopía plantear casos como el la restauración integral del conjunto del Rajolar Bauset, construido en la segunda década del siglo XX, donde chimenea y horno Hoffman se han convertido en reclamo de visitantes al Museu de la Rajoleria, que alberga la memoria de Paiporta, entre la cual destaca la del oficio de ladrillero. Sin embargo, no es necesario, ni conveniente, que toda fábrica industrial sea dedicada a fábrica cultural de paso. Un uso mayoritario (desgraciadamente los museos todavía no son visitados por una amplia mayoría de la población) albergaría la esperanza de que la valorización del patrimonio industrial, entre el que se encontrarían las chimeneas de ladrillo, ahondaría más cotidianamente, evitando procesos de deterioro como el generalizado graffiti sobre la superficie del ladrillo cerámico.

A la espera de grandes proyectos, y sin cese en la lucha, habremos de contentarnos con lo conseguido y fomentar su puesta en valor con pequeños proyectos que, al menos, nos ayuden a entender y clarificar el por qué de semejantes obeliscos de ladrillo, aunque sea con un sencilla señalética y unas palabras al respecto.

 

Article appeared today, Saturday May 10, 2014, in the newspaper Las Provincias

LANDMARKS IN URBE, TOWERS IN THE FIELD

by Gracia López Patiño

When we move our city we sometimes stumbled in the middle of a street, in the middle of a square or garden, sheltered by residential houses around, with slender and imposing buildings that one day smoked over the city skyline. Industrial chimneys are built of brick. Unnoticed for some, urban landmarks for a few.

These independent monuments, undoubtly symbol of industrial development, outside literary disquisitions on whether or not there was Industrial Revolution in our Valencian land,  appear as predominant figures outside their native environment. The industrial complex has been partially or totally demolished keeping, perhaps as a sign of its figurative power, the haughty chimney that hides what was the process that took place there, though it was an industrial process.

Leaving the big city to the south, the garden again shows that dotted needle on a soft green carpet. After a close observation, the chimney , most of the time, is attached to another building that houses a motor irrigation, and even a white and pristine residence that evokes images of early last century.

The configuration of both chimneys, urban and rural, differs in proportions, however, in the latter case, the chimney is not discontextualized from its environment. The questions then arise: What is the difference between them? Why urban chimney is protected while the rest of the factory complex is dismantled? What’s the point?

The urban development of the various extensions was the trigger for the first phase of demolition of all those factories out of town willing , led away by the complaints of the citizens and the consequent hygienists era laws. The availability of solar was of maximum importance. Little by little, until the present day, the unstoppable real estate career and the value of land acquired, have made the chimney is maintained, as it is an element that occupies minimal space of ground plan, in collusion with protectionist laws for this element of industrial heritage.

It is not utopia to raise the comprehensive restoration of the kiln of Bauset, built in the second decade of the twentieth century, where Hoffman kiln and chimney have become demanding visitors to the Museum of Rajoleria, home of Paiporta memory, among which highlights the trade of brickmaker. However, it is not necessary, nor desirable, that all industrial factory is dedicated to cultural fabric of way. A majority use (unfortunately museums are not yet visited by a large majority of the population) would house the hope that the recovery of industrial heritage, the brick chimneys as examples, would deepen more daily, avoiding deterioration processes such as graffiti widespread on the surface of ceramic bricks.

Waiting for big projects without cease in the fight, we must be content with the achievements and promote its value with small projects, at least, that help us to understand and clarify the reason of construction of these obelisks brick, either with a simple signage and a few words about it.

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